ENTRADA 5 PLANIFICACION FINANCIERA

 ENTRADA 5 PLANIFICACIÓN FINANCIERA

1.4.          El ciclo vital del cliente y la planificación financiera
El ciclo vital del cliente, llama así porque  nace, crece, se reproduce y muere, pero con respecto a nosotros como sus asesores.
Desde que una persona con una necesidad concreta se pone en contacto contigo (nace), siente su intriga sobre lo que puedes hacer por su inquietud (crece si se siente satisfecho con los resultados), crece el mismo y atrae a otros interesados (se reproduce) y si no consigue los resultados buscados, esperados, anhelados, se va (muere).
Es un concepto de marketing que puede ser utilizado para casi cualquier cosa en la vida. No solo en los negocios, también en la vida real.
Hay un dicho popular que podría ser un buen consejo: “Lo bien hecho bien parece”. Si se hace un buen trabajo, la vida con nuestro cliente se puede alargar.
Si a un cliente o a un cuñado le recomiendas una buena inversión, y percibe que ha sido por la estupenda recomendación, vendrá a ti de nuevo y la relación puede abarcar una larga vida. Pero si, por el contrario, le haces incurrir en pérdidas no te querrá hablar nadie del tema.
Es importante conocer los productos que ofrece el mercado (informarse bien), hacer un análisis del perfil del interesado en una inversión, definir una estrategia que haga ganar en el tiempo y conseguir su fidelización. A mejores consejos mejores beneficios para todos.
También se habla del Ciclo óptimo de vida del cliente que desarrolla más pasos:
a)      Atraer: políticas de llamada (folletos, Facebook, Adwords, apoyado en nuevas tecnologías)
b)      Capturar: mandar algún email para que tenga información.
c)       Educar: mostrar que le interesa en concreto a su caso.
d)      Convertir: demostrar porque eso está funcionando bien.
e)      Entregar o satisfacer: poner en sus manos la prueba y no desatenderles.
f)        Upsell: ofrecer nuevas ventas de otros productos que le beneficien.
g)       Referencias: obtener referencias.

Una forma de fidelizar clientes es darle lo que necesita. En el caso de la inversión habrá que hacer una buena planificación financiera. Para ello conviene ver qué cosas están bajo nuestro control (como inversores o clientes) y cuáles no:
NO PODEMOS CONTROLAR:
·         La empresa donde trabajamos (ej. Un despido por ERE)
·         Los impuestos
·         La inflación
·         La seguridad social
·         La subida de precios
·         El riesgo de una sola inversión

PERO SI PODEMOS CONTROLAR:
·         Tener fuentes alternativas de ingresos
·         Analizar cómo reducir los impuestos
·         Maximizar la rentabilidad de nuestras inversiones
·         Ahorrar para la jubilación
·         Ahorrar mas para imprevistos
·         Diversificar inversiones.

Para empezar a planificarse hay que empezar por saber cuánto se gasta al mes en: comida, vivienda, ropa, ocio, suministros, caprichos. Y además los ingresos mensuales que tiene.
Si se tratase de una empresa se haría lo mismo: ver los ingresos medios, los gastos fijos, los gastos variables, la liquidez a corto plazo y largo plazo, y ver si se puede asumir algún gasto o alguna inversión añadida. Es decir, lo que podemos controlar es si gastamos o no gastamos y en qué.
Como primera medida, una empresa lo primero que paga es la nómina, y un particular debe apartarse el “fondo de emergencia” en función de sus capacidades económicas de ahorro y su situación familiar, antes de dar rienda a otros gastos. Esta cantidad no debe estar invertida en productos financieros con riesgo ni tampoco con limitada capacidad de reembolso.
La mejor manera sería invertirlo en un depósito a interés fijo y a corto plazo, una cuenta de ahorro o un fondo monetario. Pero se debe mantener hasta los casos de verdadera emergencia y no para caprichos que se deben cubrir con excedentes de ahorro.
La cantidad de tiempo que hay que ir aportando al fondo de emergencia, vuelve a depender del resto de circunstancias. No es lo mismo estar con amenaza de perder el empleo (guardar mayor fondo), que estar con un sueldo estable y capacidad de ahorro suficiente como para dormir cada noche a pierna suelta.
Ojo con las tarjetas de crédito como única opción ya que pagaremos más intereses. Nunca se deben quedar sin liquidez.
La PLANIFICACIÓN debe contemplar:
§  La cuenta corriente: nómina, domiciliaciones, pagos con tarjeta, pagos de préstamos, etc.
§  La cuenta de ahorro: depositar cada mes un importe como el fondo de emergencia. Como un fondo de inversión o imposiciones a plazo fijo. Que rentabilice el ahorro. 
§  Una cuenta de inversiones: una cuenta ligada a las inversiones si hay excedente después de pagar los gastos principales y el fondo de emergencia. Se cobrarán dividendos sobre acciones, o intereses de productos financieros que remuneren periódicamente o de la venta al dejar la inversión de que se trate. Los intereses que se vayan generando periódicamente se pueden ir transfiriendo a la cuenta de ahorro con banca electrónica para evitar la tentación de gastarlos en la cuenta corriente y que continúe rentando.
El tiempo, la tasa de rendimiento y la constancia suelen ser los mejores aliados.
Ejemplo: Abren una cuenta al hijo al nacer con 1.000 €, y cada año aportan 1000€ más – constancia- con una rentabilidad anual del 4%: a los 65 años tendría acumulados 294.968 €. Buen colchón para la jubilación.
Es un mero ejemplo, no olvidemos la pérdida del valor del dinero y los impuestos. Pero si no se hubiera ahorrado nada menos se tendría.
Cuanto antes se empiece, mayor cantidad se aporte y más tiempo se mantenga, mejores serán los resultados, sobre todo si la tasa de rendimiento o tipo de interés es elevada.
-          Una única inversión de 1000€ hasta la jubilación, a 4% nos generaría unos intereses (en función de cuando se haga) de:
Si es desde: el nacimiento: 12.798€         /desde los 20 años: 5.841€          / desde los 40 años: 2.666€
-          Por el contrario, una inversión anual de 1000€, también hasta la jubilación, al 4%: nos generaría unos intereses (en función de cuando se haga) de:
Si es desde el nacimiento: 294.968€   /desde los 20 años: 121.029€      / desde los 40 años:41.646 €
En general: es más rentable hacer aportaciones periódicas que una única aportación inicial y además cuanto antes se empiece a aportar mayor rentabilidad final se consigue.

A lo largo de los capítulos iremos viendo más detalles de la planificación, pero como síntesis podemos apuntar que antes de contratar una inversión, hay que valorar: el vencimiento y la opción de cancelación anticipada, la rentabilidad, la garantía (si está en el Fondo de Garantía de Depósitos) y si tiene productos asociados.

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