¡Hola amigos!, hoy dos sencillos apartados del primer tema:
1.
ASESORAMIENTO Y
PLANIFICACIÓN FINANCIERA
1.1.
El asesoramiento financiero
El Asesor Financiero es
el profesional que ayuda a descubrir las necesidades financieras, analizando
circunstancias pasadas, presentes y futuras de su cliente, teniendo en cuenta
la edad, su patrimonio disponible,
su tipo impositivo, su situación profesional y familiar, y el resto de
inversiones que pueda disponer. Una vez analizado su perfil de riesgo y sus
necesidades, el asesor llevará a cabo sus recomendaciones de inversión,
asesorándole según sus circunstancias y necesidades vayan cambiando y
adaptándolas al momento actual. Esta es la definición que nos ofrece Wikipedia, pero podríamos encontrar
muchas otras según las fuentes consultadas.
Como indica Vicente Hernández (profesor de economía y director de banca):” si
tus conocimientos financieros son limitados, probablemente no seas tú el
culpable. El curso de iniciación a las finanzas personales no se ofrece en las
escuelas o institutos, ni siquiera en las mejores Universidades o escuelas de
negocios. Debería impartirse, pero estamos en una sociedad ciega donde hablar
de dinero en edades tempranas es de mal gusto, cuando lo que realmente deja un
mal sabor de boca es cometer equivocaciones que pueden hipotecar el resto de tu
vida.”
El asesoramiento
financiero es un tema sensible y comprometido. En los últimos años, hemos visto
como las noticias nos alarmaban sobre los riesgos de los ahorros. Esto es un
motivo más que suficiente para que muchos de nosotros queramos ampliar nuestra
información en estos complejos aspectos. Nos pueden preocupar los ahorros de
nuestros padres, de nuestros hijos o nuestras propias inversiones.
Si preguntásemos a un
grupo de personas al azar, seguramente todas conozcan a alguien que se ha visto
afectado por un fraude, un abuso, una comisión injustificada, etc. que le ha
ocasionado algún problema o al menos preocupación. De una manera u otra, todos
nos preocupamos por nuestros ahorros y querríamos invertirlos donde estén más
seguros.
Por ello, este libro
debería servir para aclarar lo mejor posible este complejo mercado. Pero hemos
de tener en cuenta que los mercados están vivos y crean nuevas formas de
negocio constantemente, lo que hace difícil abordar todos, y se debe estar en
continua actualización especialmente si se va a asesorar a otras personas.
Si la intención es ser un
asesor para otros, nunca olvidemos que los clientes son personas que ponen su
confianza en nosotros, y es nuestra responsabilidad responder sin olvidar la
ética y la objetividad.
Por otro lado, la enorme
cantidad de fraudes de los que hemos oído hablar han dado como consecuencia una
mayor vigilancia por parte de asociaciones que amparan al consumidor y luchan
por que se penalicen las malas prácticas con el peso de la ley.
Para hacer un pequeño
acercamiento a los conceptos, podríamos hacer una primera clasificación de
productos y servicios financieros:
-
Serían productos básicos: cuenta bancaria, cuenta
de depósito, libreta de ahorro, tarjetas de débito o seguros de hogar, vida,
salud o automóvil.
-
Unos productos comunes: tarjetas de crédito,
depósitos a plazo fijo, fondos de inversión, planes de pensiones, planes de
ahorro, préstamos al consumo, hipotecas, y deuda pública (letras, bonos y
obligaciones)
-
Pero un tercer apartado serían los productos
complejos: acciones de bolsa, productos derivados, futuros, warrants, seguros
de cambio, opciones, fondos de inversión inmobiliaria, operaciones con divisas,
hipoteca inversa, etc.
Como se
puede apreciar es un campo amplio y los distintos perfiles de los inversores no
solo varían de uno a otro, sino que también con el tiempo o con las
circunstancias personales pueden cambiar las necesidades de estos. Es difícil tener todas las variables
controladas completamente, pero cuanto más informados nos encontremos mejores
asesores o inversores podremos llegar a ser. Además, como asesores hemos de
tener en cuenta que cualquiera puede cambiar de entidad o de asesor.
Si un
cliente está insatisfecho puede decidir cambiar de entidad, pero también, puede
hacer una reclamación: inicialmente acudiendo al Servicio de Atención al
Cliente de la entidad. Si a los dos meses la respuesta no es satisfactoria o no
hay respuesta, podrá formular su reclamación ante el correspondiente organismo
supervisor Banco de España, Comisión Nacional del Mercado de Valores o
Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones - que tienen un plazo de 4
meses para resolver las reclamaciones. En ocasiones estas no son vinculantes,
pero en el menor de los casos añaden trámites, tiempo y descontento de los
clientes, que podrían evitarse con una gestión bien realizada.
1.2.
La relación entre el cliente y el asesor. La confidencialidad
El cliente es alguien que,
preocupado por el futuro de sus cuentas, decide asesorarse por un profesional,
poniendo su confianza en este y ofreciéndole datos de su economía personal y
familiar, así como muchos otros datos personales.
Siempre se ha dado por hecho que
el asesor era alguien en quien confiar hasta que en los últimos años ha dado un
giro esta creencia por todos los acontecimientos que hemos tenido la desgracia
de poder ver o leer en los medios de comunicación.
El hecho de que algunas entidades
bancarias hayan tomado grandes riesgos, que a su vez han traspasado a sus
clientes en forma de productos financieros, provocó que se haya incurrido en
pérdidas económicas, - en ocasiones bastante graves- y que se haya perdido la
confianza por parte de los consumidores, que ven a las entidades como empresas
cuyo único fin es ganar dinero y el cliente se haya hecho más desconfiado y
exigente.
El asesor, por su parte ha de
tener en cuenta los derechos de los clientes o asesorados. Debe tratar de
asesorarle desde la ética para que este actual concepto, que se tiene, dé un
cambio radical. Se debe aconsejar lo que más le beneficie, en función de su
edad, capacidad económica, perfil de riesgo, etc.
La integridad de un asesor es
imprescindible. El mejor asesor será quién más se implique en ver que interesa
a esa persona o a esa familia para su capacidad de ahorro o inversión y sus
características en general.
No se debe olvidar, que ambos -
asesor y cliente- tienen derechos y obligaciones. Y es función imprescindible
cultivar la confianza del cliente y velar por sus intereses como si fuesen los
propios. Una parte imprescindible para mantener esa confianza, es la práctica
de la confidencialidad.
Los datos que el cliente dará al
asesor, deben ser guardados por este para su utilización, únicamente, en
aquello para lo que ha sido contratado. De esto se hace cargo la Ley Orgánica
de Protección de Datos (LOPD), y otras leyes de protección al consumidor que
veremos más adelante.
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