2.2.3. Fases del proceso de blanqueo de capitales.
El Blanqueo de capitales, como forma
de introducir en el mercado financiero, dinero con origen en actividades
ilícitas, se acomoda a unas etapas o fases: fase de colocación; fase de
encubrimiento y fase de integración. (Fuente Carmen Anciano Pardo).
Esta secuencia temporal en el
blanqueo de capitales es la que definió el Grupo de Acción Financiera Internacional
(GAFI) y la que mayor predicamento tiene. No obstante, aunque se trata de
fases más o menos diferenciadas, en ocasiones se solapan y, además, la
experiencia práctica ha demostrado que este esquema simple puede complicarse
con ramificaciones dentro del sistema financiero y con operaciones sofisticadas
de alcance internacional.
1) Fase de colocación. Es la primera etapa del proceso y
consiste en la introducción del dinero procedente de actividades delictivas en
los circuitos financieros. Se realiza eludiendo las obligaciones de información
e identificación, generalmente mediante el fraccionamiento de los
importes y su colocación e inversión a través de depósitos bancarios
múltiples, oficinas de cambio de moneda, etc. En esta primera fase se trata de
introducir en el sistema el dinero procedente de actividades delictivas y hacer
desaparecer el rastro original para que se desvincule de su origen. El
denominador común siempre es fraccionar
los importes y realizar diversas operaciones de bajo importe que puedan
soslayar la obligación de declarar.
2) Fase de encubrimiento, estratificación o diversificación. En
esta fase se intenta desvincular los ingresos procedentes de la actividad
delictiva de su origen, mediante la utilización de diversas operaciones
financieras o no financieras. Consiste en el fraccionamiento, acumulación,
ocultación, traslado de los importes hacia países con legislaciones menos
rigurosas o a cuentas donde el dinero pueda tener una apariencia legal. En esta
fase se segregan los productos ilícitos en su origen mediante intrincados
mecanismos de sucesión de transacciones financieras (transferencias
electrónicas, cheques de viaje, cheques de caja, etc.) a fin de ocultar su
origen y transformar los fondos en aparentemente legales, con el objetivo final
de ocultar el origen de los fondos, dificultar su control y facilitar el
anonimato. En definitiva, se trata de realizar movimientos sucesivos de dinero
para dificultar seguir la pista y
desvincular los fondos de su origen delictivo.
3) Fase de integración. Es la fase final consistente en la
reincorporación al sistema financiero de los importes fraudulentos bajo
una apariencia legítima y su
retorno, a su titular, pero ya con una apariencia de legalidad.
Existe normativa nacional e
internacional que obliga a identificar a clientes y operaciones, vigilar
actividades y operaciones sospechosas, efectuar seguimiento y realizar
declaraciones a las autoridades, pero todos esos controles no resultan
suficientes para evitar el blanqueo de capitales.
Las entidades financieras pueden
ser utilizadas en cualquier punto del proceso. Generalmente, la banca minorista
es utilizada en la fase de colocación y en la fase final de integración,
mientras que la banca de corresponsales es utilizada fundamentalmente en la
fase de estratificación, dentro de la denominada «cadena de pagos» entre
entidad emisora y entidad receptora de flujos monetarios. Es muy importante la
actuación y detección de las actividades fraudulentas y operaciones sospechosas
en un primer momento, pues las posibilidades de éxito serán mayores cuando
antes se identifiquen.

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