Recordemos dos definiciones según
Tamames y Gallego:
-
Renta
fija: dícese del rendimiento de un título valor- fundamentalmente obligaciones- cuya remuneración anual no depende de los resultados
de la empresa, como sucede con acciones de renta variable, sino que está
predeterminada en el momento de la emisión a un tipo constante.
- Renta
variable: se denomina así al conjunto de los activos financieros que no
tienen un vencimiento fijado, cuyo rendimiento, en forma de dividendos, variará
según la marcha de la empresa emisora. Son, principalmente, las acciones, aunque también se consideran
de renta variable las acciones convertibles.
Antes de entrar de lleno en los
mercados hemos de conocer los riesgos
a los que se enfrenta un inversor; además es importante que conozca su
tolerancia al riesgo antes de hacerlo: (según Vicente Hernández)
- Riesgo de mercado: está relacionado con
la volatilidad del mercado en el que estás invirtiendo. Si se invierte en bolsa
mediante la compra de acciones, un fondo de inversión o un plan de pensiones y
la bolsa baja, veremos como el valor de estas inversiones baja. Lo mismo pasa
con la renta fija en una situación de subida de tipos de interés.
Los
ciclos económicos, las decisiones políticas y las tendencias del mercado en el
que estés invirtiendo, son factores que afectarán en menor o mayor medida a las
inversiones. Es necesario estar atento y hacer los cambios que sea preciso.
- Riesgo de precio: es el riesgo que se corre
de que las inversiones estén en un momento determinado por debajo del precio al
que se compró. Tiene relación con el riesgo de mercado y vendrá determinado por
los factores que afectan a la oferta y demanda del activo adquirido.
- Riesgo de negocio. Cuando se invierte en
una empresa, ya sea comprando acciones o deuda, te enfrentas al riesgo de la
evolución del negocio, que puede ser desfavorable.
- Riesgo de impago: se corre cuando la
empresa emisora del título no puede pagar lo acordado. Tiene mucha relación con
el riesgo de negocio, ya que si la empresa no puede pagar es por una evolución
negativa del negocio. También se llama riesgo de insolvencia o riesgo de
crédito.
- Riesgo de inflación: se debe intentar
ganar como mínimo la tasa de inflación generada en el mismo periodo de tiempo.
El dinero pierde valor con el paso del tiempo y si no se gana ese nivel la
rentabilidad habrá sido negativa.
- Riesgo de tipo de interés: ciertas
inversiones tienen una sensibilidad directamente relacionada con la evolución
de los tipos de interés. Sobre todo, con inversiones que ofrecen ingresos de
renta fija, en las que la relación entre el precio de inversión y los tipos de
interés es inversamente proporcional. Cuando los tipos suben el valor baja.
- Riesgo de liquidez: es el riesgo que se
asume cuando se quiere deshacer de una inversión y no se encuentra alguien que
desee comprar el activo. Esto llevará a rebajar el precio y a que disminuya el
beneficio obtenido o incluso obtener pérdida. Es aconsejable invertir en
activos que tengan una demanda lo suficientemente amplia como para poder vender
si se necesita liquidez.
- Riesgo de reinversión: riesgo de tener
que reinvertir a un precio inferior al que se había hecho anteriormente, por
haber finalizado con vencimiento.
- Riesgo legal: las modificaciones legales
o fiscales pueden afectar a la rentabilidad. Hay que tener en cuenta que se han
de pagar impuestos después de obtener una rentabilidad y esto puede hacer que
la inversión sea negativa.
- Riesgo de tipo de cambio: es el que se
corre al invertir en una moneda distinta, por variaciones en el tipo de cambio.
- Riesgo país: se corre al invertir en
países cuya coyuntura (social, política, etc.) afecte de manera colateral a la
empresa.
A pesar de todo es mejor invertir
que tener el dinero parado y pierda valor, además en una manera de incentivar
una forma de ahorro.
Se puede invertir como
prestamista (plazo fijo, bonos) o como propietario (accionista, inmuebles);
pero es aconsejable diversificar. Aunque lo ideal sería invertir cuando está
subiendo y vender antes de que baje, como no hay capacidad de ver el futuro, en
cualquier caso, no se debe arriesgar todo y siembre hay que tener una hucha por
precaución.
La diversificación requiere
colocar el dinero en diferentes inversiones con rendimientos que no estén
completamente relacionados. Esto hará que cuando el valor de algunas inversiones
baje, lo más probable es que el valor de otra suba.
Otra manera de mejorar la
diversificación, según aconseja Vicente Hernández, es dentro de una misma
inversión, (por ejemplo, acciones), no caer en la tendencia de invertir todo
nuestro dinero en mercados domésticos (propio país), sino invertir en mercados
internacionales donde seguro se presentan oportunidades. Pero suponiendo que se
tiene una cartera de inversiones razonable, para no incurrir en gastos y
comisiones excesivos.
Los fondos de inversión son un
vehículo de inversión muy útil, porque al comprarlo se combina su dinero con el
de otros inversores y se invierten en una amplia gama de acciones y bonos.
Estos beneficios pueden verse de
dos maneras:
-
Porque se reduce la volatilidad en el valor de
toda la cartera.
-
Permite obtener una rentabilidad más alta para
un nivel de riesgo determinado.
Nota:
la rentabilidad de cualquier inversión se calcula dividiendo:
Rentabilidad
= (ingresos que genera/ inversión realizada) X 100

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