Banco Central Europeo.
El Banco Central Europeo (según
Vicente Hernández), “posee condición de autoridad monetaria y, como el resto de
los bancos centrales, tiene como misión principal garantizar la estabilidad
financiera de la economía de un país o de un grupo de países.
Aunque el BCE tiene como misión
especial controlar la inflación, es decir, mantener la estabilidad de precios,
también desempeña otras funciones básicas:
-
Definir y ejecutar la política monetaria de la
zona euro.
-
Realizar las operaciones de cambio.
-
Poseer las reservas oficiales de divisas de los
países dela zona euro y gestionarlas.
-
Promover el buen funcionamiento de los sistemas
de pago. “
El BCE podemos ver que es, por
tanto, el banco de los bancos centrales de los países que componen la Unión
europea. Porque como hemos comentado, el Banco Central de un país es una
institución semipública, aunque con
un cierto grado de independencia respecto al Gobierno (privados, pero con
privilegios reconocidos por el Estado)
El banco central en Estados
Unidos es el FED o Reserva Federal (en inglés: Federal Reserve System).
No es fácil acceder a estos
bancos centrales por dentro para saber que es exactamente lo que están
haciendo. Solo podemos saber que tienen el monopolio de la emisión de moneda y
esto les facilita regular el precio de los créditos (tipos de interés, como ya
hemos visto) y eso les da la posibilidad de regular cuánto dinero circula en la
sociedad. Aunque ahora su fundamental objetivo es conseguir la estabilidad de
precios, históricamente lo que perseguían era preservar el valor de la moneda.
Como apunta Vicente Hernández,
nos podemos preguntar cuál es la función del Banco de España una vez creada la
moneda única, si ya existe la figura del Banco Central Europeo. Pues se asigna
estas funciones:
-
Poseer y gestionar la reserva de divisas y
metales preciosos no trasferidos al BCE.
-
Promover el buen funcionamiento y estabilidad
del sistema financiero y, sin perjuicio de las funciones del BCE, de los
sistemas de pagos nacionales.
-
Supervisar la solvencia y el cumplimiento de la
normativa específica de las entidades de crédito, otras entidades y mercados
financieros, cuya supervisión la haya sido atribuida de acuerdo con las
disposiciones vigentes.
-
Poner en circulación la moneda metálica y
desempeñar, por cuenta del Estado, las demás funciones que se la encomienden
respecto a ella.
-
Elaborar y publicar las estadísticas
relacionadas con sus funciones y asistir al BCE en la recopilación de la
información estadística necesaria.
-
Prestar los servicios de tesorería y agente
financiero de la deuda pública.
-
Asesorar al Gobierno, así como realizar los
informes y estudios que resulten procedentes.
A los asesores de productos de
inversión lo que más les ocupa del Banco de España, en cuanto a sus funciones
es:
-
La supervisión de las entidades de crédito que
prestan en España servicios bancarios, es decir, las que pueden captar fondos
del público.
-
La supervisión de otras entidades financieras
que, sin ser consideradas bancarias (no pueden captar fondos del público), se
dedican fundamentalmente a conceder créditos, prestar avales y garantías,
cambiar moneda extranjera, gestionar trasferencias exteriores y valorar bienes.
Por su lado, La Comisión Nacional
del Mercado de Valores, tiene la misión de proteger a los inversores y
supervisa los mercados de valores y entidades como:
-
Instituciones de inversión colectiva (como
fondos de inversión).
-
Las empresas de servicios de inversión (como
sociedades y agencias de valores y bolsa, sociedades gestoras de cartera,
empresas de asesoramiento financiero).
-
Las empresas cotizadas.
En página web de la CNMV, se
puede encontrar buena información para invertir y consejos para evitar la desprotección
de los inversores en su relación con los intermediarios financieros.
Por otro lado, la banca ética es
la realizada por entidades financieras cuyos productos no se rigen
exclusivamente por el criterio de maximizar beneficios y la especulación, sino
que se basan en la economía real. Los proyectos financiados por la banca ética,
deberán generar bienes y servicios, y excluir los créditos al consumo personal.
Priorizan aquellos proyectos que puedan generar un impacto positivo social,
medioambiental y restringen las actividades de financiación a aquellas que
cubran servicios necesarios que la banca tradicional abandona por su baja
rentabilidad; así priorizan proyectos de comercio justo, educación, apoyo a
colectivos en riesgo de exclusión, etc.
Tras algunos escándalos de
corrupción en Estados Unidos, se vio como la relación ahorro-crédito estaba
totalmente controlada por los bancos, sin permitir que los auténticos dueños
(ahorradores), tuvieran control de donde se dirigía su dinero. Se generó un
movimiento que exigía la aplicación de la ética y una gestión alternativa. También se crearon redes locales económicas
para generar mecanismos de financiación local y solidaria.
En 2006, recibió el premio Nobel
de la Paz, Muhammad Yunus, por fundar el “Grameen Bank” en Bangladesh. Los
microcréditos al principio los establecían por una selección negativa: no
financiar armamento, prostitución, tabaco, alcohol, etc. Pero después lo
dispusieron de manera positiva: financiar comercio justo, medio ambiente,
cultura, dirigidos por mujeres, etc.
Realmente todas las entidades
financieras deberían acercarse a la economía real, como indica Vicente
Hernández en su libro Finanzas Personal.
Volviendo a las funciones del
banco Central Europeo, para que quede más claro, aporta un ejemplo:
“ Los bancos en la operación de
intermediación que consiste en prestar a unos individuos el dinero que reciben
otros, están obligados a mantener un porcentaje de sus depósitos para hacer
frente a las demandas de efectivo.
Por tanto, no pueden invertir la
totalidad de los depósitos de sus clientes en préstamos a otros clientes. Deben
mantener una proporción determinada del volumen total de depósitos en sus
propias cajas o en depósitos a la vista en el Banco Central.
El Banco Central Europeo en quien
tiene potestad para fijar este porcentaje, también llamado “coeficiente legal
de caja”, que actualmente es el 2% y de obligado cumplimiento para
todos los bancos.
Imagina que mañana vas a tu
entidad bancaria e ingresas 60.000 € en tu cuenta. Este dinero está
completamente a tu disposición para cuando lo consideres oportuno, ya sea
mediante cheque o tarjeta. De esta cantidad depositada, el banco está obligado a
mantener en reservas el 2% (es decir, 1.200€) y el resto (58.800€) podrá
prestarlo a un tercero.
Solamente con esta operación el
banco ha creado dinero, ya que por un lado están los 60.000€ depositados en
cuenta y los 58.800 € que entrega a otro cliente.
Si la persona que ha recibido el
préstamo se fuera a otra entidad financiera a ingresar esos 58.800€, el proceso
se repetiría. Esta segunda entidad podría prestar a un tercero 57.624 €
(quitando 58.800 el 2%).
Este proceso podría repetirse
hasta que ya no se pudiera crear más dinero. Pero, ¿cuánto dinero se puede
crear como máximo? Lo sabrás aplicando la siguiente fórmula:
Depósito
inicial / Coeficiente legal de caja
En el ejemplo se podría crear
3.000.000 € a partir de un solo depósito inicial de 60.000 €.
A esto se le llama “multiplicador
bancario”, que será menor cuanto mayor sea el coeficiente de reservas.
Es decir, si el Banco Central Europeo decide elevar el coeficiente legal de
caja como medida de política monetaria, la cantidad de dinero que se podría
crear sería inferior, ya que los bancos se quedarían una cantidad superior de
los depósitos que reciben.
Por lo tanto, hay mucho dinero en
circulación que… ¡no existe!
De hecho, cuando vas a un
comercio y pagas con la tarjeta de crédito se produce un movimiento contable
entre tu cuenta, donde se te genera un cargo, y la cuenta del establecimiento, donde
se genera un abono. ¿Has visto tu dinero? Imposible, porque no existe
físicamente.
Todo lo anterior (que pertenece
de forma literal al libro de Vicente Hernández), nos deja una clara visión de
cómo está configurado el entramado financiero y de la capacidad que tienen los
bancos centrales en influir sobre la economía con variaciones de los tipos de
interés.

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