3.2
Indicadores de precios IPC
El índice de precios al consumo
es el más divulgado de los índices de carácter económico y social, por su
importancia a la hora de expresar la intensidad de la inflación, por ser
referencia para la negociación de salarios, la contratación de arrendamientos
inmobiliarios, etc. Se organiza sobre una muestra de productos y servicios
clasificados en varios sectores, seleccionados a partir de un conjunto
representativo de familias. El índice consta de varios subíndices, con su
respectiva ponderación.
(fuente: Diccionario de economía
y finanzas de Ramon Tamames y Santiago Gallego).
El IPC es un índice de precios de
periodicidad mensual en el que se incluyen aquellas mercancías que consumen los
hogares. Recoge el incremento de precios de una cesta de consumo que se crea
periódicamente.
El encargado de medirlo es el
Instituto Nacional de Estadística. Cada mes observa las variaciones de los
precios de esta cesta en 33.000 establecimientos repartidos por la geografía
española, recogiéndolos precios de venta al público. Y después publica estos
datos.
En esta cesta los productos varían
por diferentes motivos a tener en cuenta. Los productos del campo suelen
depender del clima y sus cambios, y por el contrario las fuentes de energía
pueden tener cambios derivados de políticas internaciones de precios (ej. La
OPEP). Esto ocasiona que los países unas veces pueden intervenir y otras no, en
el control de variación de precios.
El Banco Central se ve obligado a
actuar estableciendo políticas basadas en un índice poco exacto, o expuesto a
variaciones temporales.
Para tratar de paliar estos
desajustes, también se basa en la Inflación subyacente; que no incluye
productos energéticos ni alimenticios. (basado en Finanzas personales)
Tamames y Gallego, definen la
inflación subyacente de la siguiente forma: “Es la que viene reflejada por la
evolución del índice de precios al consumo (IPC), cuando a su nivel general se
le descuenta la incidencia de la energía y los alimentos sin elaborar, sectores
que son especialmente difíciles en cuanto a su estabilidad, por depender de
mercados internacionales muy fluctuantes (acuerdos de la OPEP, etc.), y de
condiciones meteorológicas que inducen grandes oscilaciones de precios. Por
consiguiente, la inflación subyacente, en su expresión positiva, refleja el
curso inseparable de la inflación para el grueso del sistema productivo de
bienes y servicios; y está integrada por dos índices básicos: precios de los
productos elaborados (alimentos elaborados y bienes industriales no
energéticos) y precios de servicios (incluyendo alquileres) (E. i.
Underlying inflation).”

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